sábado, 24 de noviembre de 2012
Los premios x del cristiano.
Los premios x del cristiano.
Autor: Omar A. Jiménez Castro.
Fuente: www.mensajespanyvida.org
Un día antes de entrar a la Universidad acompañé a dos de mis compañeras de mi clase a sacar unas copias de una tarea y lo primero que encuentro es un hermoso estante con muy buenos libros cristianos.
Reviso uno por uno, todos súper interesantes, me encuentro un dvd; tenia algo familiar, en la portada, un cantante cristiano en su gran concierto en vivo que ya había sido galardonado en x premio de la música secular, y que de verdad su música era de calidad, los arreglos ni más decir. En otras palabras llevé mi dvd, es el mejor del mercado cristiano, gané un premio.
Un día hablé con Dios y le dije, "quiero ayudarte, ¿qué hago?", me respondió, "no me estorbes".
Reflexioné, como tantas veces que nos inflamos esperando premios por nuestro talento, por nuestra entrega de tantos años, por nuestra insistencia. No creo que ese ejemplo del hermano que coloca en sus producciones los premios galardonados, cuando todo nos fue dado por el mismo Dios; ni siquiera los dones que tenemos son nuestros, sino regalos que sólo vienen del mismo Dios, ya sea que nos fue entregada una comunidad, un grupo de oración, algún proyecto o trabajo dentro de la Iglesia, porque se nos ha confiado una parte de la salvación del mundo.
No entendí ese mensaje de que "no me estorbes", luego ya reflexionando entendí. No te creas que toda la obra que se te a encargado es tuya, solamente tuya o mía. Haz tu parte, eso no se nos quita, lo que si tenemos que entender es que hacemos nuestra parte humildemente y dejemos que el mismo Señor haga su 98 por ciento del trabajo.
No le estorbemos en la parte que a Él le toca, ni creamos que nos merecemos todas las gracias.
No te sientas tan dueño como para decidir qué puede suceder con lo que se ta ha encargado, como cuando llegas a cierta comunidad porque me ha pasado y le preguntas al sacerdote algún permiso, y te dice, ya aquí no mando yo, hable con ella o él, y hasta él, llegan a mandar al pobre sacerdote, se adueñan tanto que no dejan al Señor actuar.
Pidamos al Señor que no nos inflemos tanto que ahoguemos nuestro trabajo y no quede el Espíritu Santo. No nos creamos merecedores de premios, esos premiso ante Dios no tienen valor. Preocupémonos por aquellos que vienen de Dios y nos ayudan en nuestro camino de salvación. Por que tuyo es el poder, el honor y la gloria para siempre Señor
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