Maria.
Autor: Omar A. Jimenez Castro.
Fuente: www.mensajespanyvida.org
Para el tiempo de Jesús era una maldición que una mujer quedara sola. Jesús confía María a Juan y también Juan a María. Nótese que así lo entendió Juan. Cuando dice: Jesús dijo a la madre y no a su madre. O sea este es un nuevo gesto simbólico de Jesús. María es la madre de todos los que siguieron a Jesús. El creyente es un miembro espiritual de una nueva familia y para poder creer normalmente como niños necesitamos de una madre y de un padre, y nuestra madre es María y nuestro Padre es el Celestial.
Da lástima ver a cristianos que para fomentar su doctrina tengan que atacar de una forma muy agresiva a María. Podemos encontrar gente que piensan que María quita el lugar de Cristo. Es al revés, le da el lugar a Cristo. Hagan lo que él les dice (Jn 2,5), nos decía en las Bodas de Caná. Soy la sierva del Señor, hágase tu voluntad, no la mía. Aquella que acepta ante cualquier obstáculo la voluntad de Dios.
En el momento que dejes entrar a Cristo van a encontrar dos cosas importantes. Te va a presentar a su Madre y a su Iglesia. Aceptar a Cristo es aceptar estas dos cosas.
Recuerdo en una ocasión, después de terminada una actividad que hicimos muy grande en un lugar prestado por unas monjitas que se me acerca una de ellas con una sonrisa de lado a lado. Para mis adentros pienso ¿qué se trae ésta?. Viene y me dice: "Alguien está esperando por vos y quiere verte, baja a la planta de abajo". Fui con mis hermanos a donde me indicaron. Llego después de bajar unas gradas, y cuando entro al lugar veo a Jesús y a María al lado. Si, ahí estaban. María al lado de su Hijo. Ese lugar era casa de María, y ella misma me llamó y lo que sentí fue el premio parcial de lo que voy a recibir en el cielo. Cuando hoy recuerdo entiendo la insistencia de la monjita y su sonrisa venia con mensajito celestial.
¿Como es la relación con la Señora? Ella en el lugar del calvario quedo a cargo nuestro. Y cuántos de nosotros, en vez de cuidarla y llevar a nuestro hogar como aquella intercesora la sacamos de nuestro corazón. Deja que entre y verás a ella corriendo para que no te falte el vino de tu alma. Jesús no estaba en un hotel cinco estrellas cuando nos la entregó, estaba muriendo, en la cruz y no porque lo obligaron, sino cuando expresaba su amor hacia nosotros. No me quitan la vida, decía Jesús, yo la entrego, y podemos añadir, también nadie me quita a mi madre, yo se las entrego. Y en ese momento nos entrega hasta lo más intimo, todo lo que tenia que era María, su madre para que sea la nuestra.
Lo entregó todo por amor y hasta María formó parte de esa sublime entrega. Es un regalo, no la merecemos, es un regalo divino. No impone su voluntad, de eso está seguro, sino la voluntad de Dios y busca la forma de ayudarte. Trata con ella, la prueba es gratis, y la verás a Ella buscando tu bien.
Que Jesús, nuestro Hermano Mayor y su Santa Madre te bendigan, hermano.
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